sábado 30 de enero de 2010

Nuestros ídolos nos odian


Ahora que tolero el sabor de la eugenesia y que el pasado me revienta y come mucho y es grande y paqui- dermo. Ahora que te veo y recuerdo todas esas mierdas, cada historia me desfonda poco a poco y me deja en pelotas cerca de tu coño. En realidad siempre has estado ahí, de gorra, tirando del hilo de mi plexo solar, y desde que te ignoro vivo en un estadio de hemiplejia emocional, como al principio. Después de todo este tiempo sólo he dado vueltas y vueltas en torno a una idea, la misma idea. No puedo cortar aquí, no puedo negar que este texto bebe del tumor de tu presencia. No puedo llegar al punto exacto en que guardo tu figura, con los dedos, y armar un estropicio en mi cerebro y dejarlo así, tan feo, muy, muy rojo y pendiente de la vida. No me lo merezco.

lunes 21 de diciembre de 2009

En la cama de Gregorio Samsa

Básica- mente, aquí me pongo de vuelta y media. Cada texto nace de un hecho real, o no, y va tomando forma en mi cabeza y en el teclado y en la pantalla y la música suena mientras accedo a los archivos olvidados de mi sistema central, cerca del bulbo raquídeo. Allí no hay más que un par de caballos tirando del carro y sexo y violencia y mala baba, debe ser que conecto con todo aquello que ocultamos y que me enfrento, sin heroicidades, a toda la mierda que el resto se empeña en negar, porque no es lógico que, hasta en los entornos amigos, se hable de cara y de espaldas de estas letras y se censure a su autor, como si fuera un misógino, un cretino o algo mejor. Hace tiempo que me da lo mismo, que continuaría escribiendo aunque me rebanasen las pelotas, que aquí podría cargarme a mi madre, a mi padre, a mi pequeño y sabio y regordete perro muerto y no pasaría nada, porque no sería real, porque mi consciencia no lo aprobaría, porque los mecanismos que me hacen un señor cuerdo funcionarían, porque de todas maneras tampoco querría cargarme a mi padre ni a madre ni a mi pequeño y sabio y regordete perro muerto, porque no le haría daño ni a un ortóptero homérico en la cama de Gregorio Samsa, porque, señores, debo asumirlo, esto es literatura y tengo los huevos negros.


Foto: 'Que nadie me toque', rebautizada por 'ID'.

sábado 19 de diciembre de 2009

El rey de la montaña


Por eso de que la realidad no nos gusta, de que se enquista entre el café y el periódico diario, escribimos así así bajo la sombra del abeto gris en busca de falsas respuestas y frustración, y algunos, con cierta sorna, vaciamos de balas las balaceras y nos quedamos con lo puesto, el caminar pausado, su olor a casa vieja y alquilada en el pulgar, a puta borracha y estragón y almizcle ralo, y observamos el tiroteo, con todos esos señores tan asustados y tan pendientes de sí mismos, y vemos cómo las garras se llevan la carne de los ivanes envasada al vacío, tan claro todo que alumbra, que a veces como que vale y nos callamos de puro miedo. Vomita, que están mirando. Bien.

sábado 12 de diciembre de 2009

Ensayo sobre la ceguera

Hace un par de semanas, en una de esas quedadas en que se nos ven las vergüenzas digitales, Kun y yo llegamos a la conclusión de que las mujeres de treinta ya están de vuelta de todo, y que las han jodido tantas veces que encaran el sexo de otra manera, mucho más utilitaria, también más distante, y sin dramas al final del envite. Ahora me pregunto, a su vez, de qué manera hemos influido los hombres de veinte y los niños de quince en la concepción sexual de las mujeres de treinta, en cómo hemos ido comiéndonos sus bragas por deporte a lo largo de la adolescencia y la madurez hasta crear seres inermes que no se involucran demasiado o, dándole la vuelta al proceso, en cómo esas lolitas mal hechas nos enamoraban y nos desechaban con celeridad y polvos sin sustancia. Entre todos nos hacemos poco a poco más mediocres y cobardes y mezquinos y, lo que debiera ser una corriente de amor, de amor, qué cojones, de Amor, se convierte en un pozo de calamidades en el que nos miramos de soslayo y fingimos, y mentimos, y posamos, y la ternura se escapa calle abajo como en aquel párrafo insuperable con José Arcadio y la niña que se comía la cal de las paredes.

El vals de las mujeres mutantes

Si iniciase este texto como pensaba hacerlo, tal vez estaría aquí ajustando, midiendo y borrando frases durante toda la madrugada, así que será mejor empezar como quien no quiere, igual que el diecinueve de noviembre, e ir hilvanando las ideas a quemarropa, que es la única forma de escribir y de follar. "Nunca he sabido diferenciar entre amor y amistad", o quizá no he errado el tiro y, a vuestro pesar, zorras, son dos conceptos indivisibles que trascienden el sexo y la genitalidad, que van más allá de algoritmos y conven- ciones sociales y que permiten compartir historias, quereres, efluvios, sin pronombres posesivos y las manos en los huevos. Por ello, porque casi nadie lo entiende ni lo intenta, sufro ante la idea de que Aquella que no Fue, Esa que sí Es y Esta que Será se conozcan y me dejen con lo puesto en el aeropuerto del que habla Lucía, cada vez más melancólica, al otro lado de todo. El Norte no está hecho para mí, lo veo bien claro, y a medida que pasan las horas y me afano en retener los segundos y jugar al cascajo con su esencia, y regalarle margaritas frescas a mi hembra, y contar los pliegues y repliegues de su coño, cada día, como poco, estoy más confuso y desesperado y sé más y a la vez sé menos, porque lo que abarco ya es de por sí enorme pero lo que ignoro no lo sabría en cien vidas, como poco, como poco. Quisiera terminar, un tanto a ciegas, hablando de la última de Allen y de cómo se diluye a partir de un comienzo brutal entre relaciones de azúcar y un colofón, qué colofón, tan bobo como los cretinos y gusanos que abundan a lo largo del metraje. Si fuese el autor, viajaría al pasado y filmaría el desenlace con mujeres mutantes de planetas azules capaces de acabar con nosotros en una orgiástica y brillante traca final; y que tuviesen tres tetas, las mujeres mutantes; que hubiese calidad y abundancia, no sé si belleza.

lunes 30 de noviembre de 2009

Poco antes del 'big bang'


De noche, cuando te pierdes en ese futuro tuyo, me hago pequeño y rezo, sí, como poco después del destete y antes del 'big bang', del frío de febrero y Yaki jugando en la nieve y abriendo mucho la boca, guau, que se tragaba el aire como si fuera inmortal y humano. Me hago pequeño en esta especie de refugio que hemos construido a base de carcajadas, tontunas, sexo, alcohol y presente, mucho presente al azar y a volapié, ayudándonos con las alas. De noche, apago la luz y te abrazo. Tú duermes.

jueves 19 de noviembre de 2009

La política y la mierda

Se llenó la boca de democracia y legalidad; habló de nacionalismo, terrorismo y paz; que si el Estado de derecho, el derecho de un estado, la derecha en el Derecho y así hasta Brian, la vida. El muy hijo de puta se llenó la boca y escupió, como quien no quiere, eso de "oyes', los de ETB, ¿habéis terminado de grabar?... ¿Que no? Pues apagad la cámara si me hacéis el favor, que ahora quiero hablar a calzón quitao". Y a calzón quitado habló Iñaki Azkuna, el alcalde 'peneuvista' de Bilbao, y a la primera pregunta de feletriz, sonrió y se hizo pompa de jabón, y a la primera pregunta de chupatintas, guardó la ropa y empezó a nadar, como quien no quiere: "¿Tú eras el periodista? Pues no te voy a contestar; que no, que no, que ya te he contestado lo que te tenía que contestar sobre ese tema ahí fuera, que llegan aquí 'los bárbaros del norte' y os pensáis [sic] que tal y cual, que luego me preguntarás sobre banderas y naciones y yo he venido aquí para hablar de Bilbao". El público se levantó para aplaudir a su líder, como quien no quiere, mientras el 'juntaletras', atónito, salía de su cuerpo y observaba la escena desde lejos, como quien no quiere, preguntando de hito a hito por si la turba se dignaba a..., qué cosas, que la prensa se haya convertido en el gabinete de propaganda de cuatro gatos obesos, un señor mayor y millones de cretinos que por no saber no saben hasta qué punto llega su ignorancia. A mí que no me miren. Yo nunca he visto a ese señor, al de Bilbao. Yo sólo pasaba por aquí para encriptar siete mensajes mal dados y retorcer la puntuación como si conociera el castellano. El año que viene me matriculo en un algo.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Espeluznante acción a distancia

Aquella que no Fue viene y va y por el camino me dice que no hay nadie como yo y que a "nuestra manera". Siempre vuelve cuando no la llamo con la boca en los labios y esa boca suya, me cambia, y en el momento justo en que dos partículas se alejan, me embiste, me voltea, se ensaña, se deleita. Después de ayer, de ella, noté que algo iba mal. Especulé y escruté mi cara de pan, de masa. Estiraba mis mofletes hasta el techo del espejo y, entremedias, como haciendo rosquillas de carne y sal, y agua, agua seca, moldeaba su figura como haciendo rosquillas de carne y sal, y agua, agua seca, y luego volvían a su sitio original, mis mofletes. Esa cara no era mía, era suya, y no Fue. Noté algo entre los dientes, una uña en una encía jodiendo la marrana y llenándolo todo de sangre púrpura. Tiré de ella, pero no salía. Volví a tirar una vez y dos más y, poco a poco, me hizo de tierra el cielo del paladar, su cielo, su boca, su tierra, mi paladar, de Aquélla.

miércoles 28 de octubre de 2009

Los labios de Sara

Sentado entre la ministra de Igualdad y la vicepre- sidenta primera, Alejandro Amenábar lucía bello, fibrado, a cuadros, mientras Karmele Marchante colocaba a los periodistas en un rincón, a pesar de que sólo las cosas se colocan, y algún bohemio. El quinqui de Telecinco, cejijunto, amenazaba a un "hijoputa" de seguridad y todo transcurría en perfecta armonía en las mesas de cuatro, cinco o seis señores decentes. Los becarios y los payasos en el rincón, sobre la tarima; los informadores serios en las mesas, poniéndose de vuelta y media unos a otros y catando el jamón, y Sara Carbonero. Luis María Anson es uno de esos señores decentes, y Amenábar es de los que dan el pego, de quienes descubren la Vía Láctea en un yate e imaginan en fardahuevos cómo sería la vida hace dos mil años, qué malos debían de ser los cristianos, cuánta muerte ha provocado el fanatismo y cómo nos la intentará colar, de paso, para engordar la cuenta corriente con su próxima película. Y Anson allí, bailándole el agua, mamándole la sensibilidad, comiéndole la hipatia; y De la Vega allí, tratándole como a "una más", lo importante que es su trabajo, que patatín que patatán. Todos a una aplaudiendo, comiendo, gozando en pos de la igualdad. De la igualdad "de género" y número, que no de sexos. De la igualdad en el buen pimplar y el buen yantar. Todos a una cambiando el mundo desde el Hôtel Palais.

sábado 24 de octubre de 2009

Por qué me gusta el fútbol


Gilliam cree que los artistas intentan cambiar al resto a través de su imaginación. Quería decir algo así, ahora no me pidan milagros, que arrugué el papel después de leerlo y lo arrojé a la basura, un poco hasta los huevos de tanto pretexto del cielo para el arte y lo que no es arte, para todo esto. Los pretextos del cielo no existen, tampoco el cielo, ni siquiera el Arte. La ficción es la madre de nuestras evasiones y por el camino nos hemos empeñado en glorificarla, nada más, necesitamos la Explicación y cada uno la encuentra donde puede, todos de menoreo comprando sueños al por mayor. Que no me vengan con eso de que el arte puede cambiar las cosas porque no, el arte es "droja' en el ColaCao". Los artistas, como mucho, son más conscientes de la fealdad del mundo y el hedor del metro en hora punta, sólo eso; pocas veces perciben su propia mierda, y cuando lo hacen vomitan cosas terribles para cuatro gatos y para de contar. La gente no quiere pensar, es demasiado altiva para ir al cementerio y cavarse la tumba y mirarse los huesos. Ya está, sólo me queda confirmar que los jóvenes no sabemos nada de nada, que era eso lo que venía a contar. Y oigan, tanto mejor: somos demasiado guapos.

martes 13 de octubre de 2009

Lo guapos que somos de jóvenes


Por aquí seguiré a lo 'Mad Men' hasta que me aburra o me estampe contra el suelo, aducí, confiriendo a mi cuerpo atributos de cosa, traicionado o iluminado por la semántica, vaya usted a saber. Con la frase no pretendía hablar de semántica, claro, más que nada porque no tengo ni puta idea y porque estas letras no son más que eso, letras, por mucho que luzcan y me den fuelle para amasar ripios. Al grano. El tema es que ella me encanta, sí, me gusta como ser y concepto, casa con mis paranoias y caso con sus paranoias, somos el santuario perfecto. Una delicia, vamos, y me importa un bledo todo en derredor, que con sus maullidos y un par de lametones me conformo, y tenerla encima y escrutar su nuca, nada nuevo. Lo guapos que somos de jóvenes es el principal obstáculo, y esas faldas que pasan y el olor de mil hembras; y cómo le explico yo todo esto sin que le salten los plomos y me diga eres mío, sin que me pierda de vista y me difumine. Eres tú, bebe de las cien pollas y yo beberé de los cien coños cuando me apetezca; cuál es el problema, cuándo se convirtió el amor en capital y la carne en bien y el follar en vicio. La mayoría aquí pensará que soy un cínico. La mayoría es un Pizza Hut y yo soy un individuo. La mayoría apesta, quiero decir, si no se lava.

miércoles 7 de octubre de 2009

Cosas que hieden o matrices sangrando


A medida que escalo en este trabajo que no-me-importa-lo-más-mínimo-en-realidad-y-que-sólo-utilizo-para-sobrevivir-y-tener-la-posibilidad-de-dedicarme-en-el-futuro-a-mis-textos-del-cielo (!), percibo que mi ocupación no es eventual o no es tan insignificante como creía cuando contaba más espinillas que pelos en la polla. Es más, el trabajo este que me apasiona y me repele a partes iguales se ha convertido en una nueva piel, en un traje hermético que me conecta y me aleja a un tiempo de la realidad. Por eso de divertirme y pasar el rato y fijarme metas y medirme el ego y demás chorradas, me disuelvo entre líneas para edulcorar páginas de insignificancia. No hay más, de tan prescindible se me cae el morro de vergüenza. Luego me toca cubrir actos antiabortistas y se me cae el alma a los pies, que ésa es otra: ver esas caritas tan dulces, tan llenas de vida, diciendo tantas gilipolleces. Bien harían en preguntarse acerca de la moralidad de concebir la posibilidad de alumbrar la idea de tener un hijo, otro bobo más destinado a perpetuar esta especie indigna, esta broma infinita que algunos se empeñan en dignificar. No, somos todos la misma cosa que hiede. Pero no seamos cenizos, que aún nos queda mucho por follar, que luego tengo que justificarme y decir que esto que escribo "no es más que fruto del momento" y tal. A veces no lo es; hoy no lo es; y hoy me cago en todo aquello que-nubla-nuestro-juicio y evita que nos enfrentemos con nuestra identidad. Hoy veo un mojón pequeñito y liviano cantando y danzando en zigzag. ¿Qué?, ¿qué esperabáis?, llevo repitiéndolo desde el principio. Si seguís aquí es porque el abismo os devuelve la mirada, o por puro vicio.

viernes 25 de septiembre de 2009

Heaven

Sería tan fácil como escribir mi nombre en la barra de búsqueda. Kaputt, todo kaputt. Por eso ni confirmo ni desmiento y escupo estos píxeles al borde del limbo emocional, porque puedo y debo y quiero y miento, miento en cada espacio, sólo el subtexto es real, ese cogollo de uñas y dientes y pelos que no van más allá de la situación y mi fragilidad y no siempre estoy encabritado o pienso lo que digo, es difícil de explicar. Tal vez prefieran el estilo de agencia pero lo siento mucho aquí mando yo. El caso es que sigue ahí como un dolor de huevos cuando te malfollan. ¿Lo han notado alguna vez hollando? Vuelve, siempre quiere más, no se sacia y rebaña el plato con pan bimbo zumba que te zumba. No se marcha y yo quiero que me pise y que me pise y que me pise y que me pise. No puedo dejar que se vaya porque mi hígado es feliz en su boca. Come; hártate; asegúrate de no dejar nada. Cástrame; rebáname el glande; vuélveme manso. Víveme cuando te maquillas los labios, los ojos, tu carne, así. ¿A qué sabe mi vesícula biliar?

jueves 17 de septiembre de 2009

Amor por los animales


Además de impedir la formación de sus alumnos, la Universidad ha iniciado un proceso de confusión masiva que conduce a los estudiantes hacia la idiocia. Yo compagino mi carrera en la mole brutalista con el trabajo; sí, becario soy y no tengo mucho que objetar, no me quejo mientras esté en el pasto elegido rumiando letras, viajando gratis, comiendo bien. Cada seis meses, desciendo de la becaría y abandono toda esperanza: los lavabos de la facultad dan asco y dificultan el onanismo sobremanera; la cafetería parece un campo de minas y el hombre que se asa su propia panza no gana para disgustos; la muchachada es cada vez más descarada, sucia y puta, y de ella sólo un setenta y cinco por ciento tiene tetas y coño. Ante este panorama, me veo obligado a romperme el orto y continuar, escondiendo la cabecita entre los apuntes de la niña coqueta que se sentaba hace años en primera fila con la falda rota. De vez en cuando, los profesores añaden lecturas obligatorias a sus sempiternos programas de estudio, y el caos reina sin falta de zorros parlantes. En mi última incursión en busca de onzas, me detuve ojiplático ante este título revelador: 'Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva' (Ese Erre Covey, dos mil nueve), un libro de autoayuda escrito por el pederasta del pueblo, como el 'Bodhi' en 'Donnie Darko'. En la obra, el autor no contempla otra forma de vida que no esté vinculada al éxito, una filosofía que a su vez podría representarse de forma sencilla mediante una línea recta con dos extremos. A la izquierda situaríamos el Bien y a la derecha el Mal o viceversa, no se me despisten. Aquí entraría el señor que ve conejos gigantes vociferando y dibujando infinitas líneas transversales sobre la representación original. Supongo que en la vida esta de ful que nos hemos fabricado, los hombres que ven conejos gigantes y demás cosicas raras deberían implosionar, aunque entremedias gesticulen y debatan y tal, a ver si en una de ésas se les cae por fin la izquierda y son capaces de mantener sus criterios en un entorno donde los únicos valores vigentes son los que conducen al éxito. Yo, amante y voyeur de los conejos gigantes, capitulo, juego a lo verde, pienso en mis crías. Denme un fusil y una columna en 'EL PAÍS', no pido más, que me las cojo a las cuatro mientras mira Millás. Ven acá, Maruja. Ñgé.

viernes 11 de septiembre de 2009

Cardinale

Llegó y arrasó con todo, como-dictan-los-tópicos acerca de tempestades y huracanes y toda esa mierda. Se ha ido y no me ha dejado más que un poco de moho negruzco sobre la encimera, y los cacharros verdes sin fregar, y sus bragas cluecas sin color. He colgado un par de pájaros muertos en la pared de mi habitación, al lado del cuadro ese que me recuerda a ella; estoy buscando la fórmula mágica del tinte perfecto, a lo Alfanhuí, para rellenar las horas de hastío con nuevas ilusiones de poner y quitar sin saber muy bien en dónde descansar la frente. Quisiera llamarla 'puta', puta es.

sábado 29 de agosto de 2009

Un zombi jugando a la Wii


El arte no debe medirse en términos científicos ni regirse por la moral ni la pedagogía ni la religión ni la política ni la petulancia, es una piscina llena de mocos rosas del buen rollo, un filete en el titanic, un robot gigante, una película de fellini, un vampiro gatuno, un asesino en serie, un marlon brando viejuno, una cabeza que explota mientras cronenberg sonríe en el set y piensa en la mosca conjunción copulativa hace un cutu del demonio vamos a calentarnos con esta mierda del cielo que he llorado hasta llenar un bidón de gasolina vamos a quemarlo todo que en los campos florecen floridas flores de metano vamos a incendiarlo todo al son del señor chinarro borrar borrar borrar punto final plutonianos en sus casas verde color azul.


Imagen (vista en mayode67, vía Unamujerconsombrero).

miércoles 26 de agosto de 2009

Filete Dream

En el colegio, mis compañeros de clase no comprendían que yo era un bistec atrapado en el cuerpo de una pechuga. "Tú eres una pechuga de pollo; naciste pechuga y morirás McNugget", me decía Marta, una zanca de corral repetidora que terminó troceada en un KFC. Las risas, siempre las mismas risas y ese olor a fritanga. Yo era diferente. Cada semana, imprimía imágenes de lustrosos filetes de ternera a tamaño real, para disfrazarme oculto en la huevera del frigorífico en busca de mi propia identidad. En cambio, pronto comprendí que mi sueño no se cumpliría jamás, y que estaba condenado a prostituirme para malvivir a cambio de un paupérrimo salario. A los dieciséis años, comencé a venderme en trocitos para las grandes cadenas de comida rápida y ya olía a congelador cuando, de pronto, un niño se asfixió al comer uno de mis McNugget en el McDonald's de Cuatro Caminos y nada volvió a ser igual. Dos meses después, la Policía dio con mi hogar y decidí huir sin pensarlo demasiado a quién voy a engañar. "Salga con las manos en alto, le habla por lo bajini la Policía Nacional. Pique su ajo muy finito, casi como en los botes esos donde viene preparado, y espárzalo por debajo de la puerta. Ya mismo, por favor". En un acto desesperado por salvar mi vida e inspirar otra frase asobinada, me arrojé a la calle con mi gato en brazos desde un sexto piso. Amenábar feneció, aunque su mullida mata de pelo amortiguó el golpe y me permitió sobrevivir. Corrí más que en toda mi existencia y logré esconderme en un restaurante tailandés; mi cuerpo estaba cubierto de mierda y me había roto una patita, pero un cocinero me vio desmayado sobre el suelo de la cocina y me recogió, aún era aprovechable. Aquella noche, una familia conquense cenó Infierno de Ternera.

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La idea para escribir esta entrada nació a raíz de un descacharrante experimento iniciado en El Focoforo. Un tipo retó a los demás foreros en los siguientes términos (la ida de olla se merece esta estructura 'prosopoética'): "Me gustaría proponer algo: / Es un reto; puede apuntarse quien quiera; es algo que está al alcance de cualquiera con un medio de captación de imágenes y una nevera; éstas son las condiciones: / -El protagonista de la historia tiene que ser un bistec (valen otros productos cárnicos). / -No puede haber diálogos. / -La cinta no puede durar más de 10 minutos. / -Tiene que conmover. / Quien se atreva que se apunte. Fecha límite a concretar [...] Si no sabéis hacer que un bistec conmueva, ni hundiendo el Titanic lograréis ese íntimo momento con el espectador". Como soy un completo inútil con las imágenes en movimiento, escribí 'Filete Dream'.

Otras respuestas, mucho más interesantes, a la feliz idea:

Internet
La web oficial.
Grupo de Facebook.

lunes 24 de agosto de 2009

'Antichrist'


'Antichrist' va mucho más allá de la simple provocación y bucea en la esencia del miedo. En el film, la Naturaleza no tiene moral ni sentido, simplemente existe, y en su camino se lleva por delante la materia viva para renacer una y otra vez hasta el fin de su ciclo omnímodo. Irracional e incontrolable, sustenta el terror de nuestra especie, que ha dejado atrás parte de su 'cruel' influjo para sobrevivir en espacios artificiales y asépticos rodeados de cemento. Sin embargo, Él (William Dafoe) regresa al entorno original junto a su mujer (Charlotte Gainsbourg), después de una experiencia traumática —la muerte del hijo— de la que Von Trier se sirve para hablar de lo que realmente le interesa. En el bosque Edén, Él es un extraño inerme e incapaz; ha perdido el contacto con su carácter, creyéndose un ser superior e invulnerable dignificado por la razón. Es aquí donde entra en juego Ella, la bruja de su esposa, conectada a la tierra por el cordón umbilical de la fertilidad, una cualidad casi mística que la convierte en personificación de la Naturaleza. En cambio, Ella no es una mujer, es la representación del mal según lo entiende el Hombre, de la bestialidad, del demonio impúdico contra quien lucha el Cristianismo. En el paraíso, sólo tiene cabida la razón; aquello que se puede medir, testar y cuantificar; el orden frente al caos. Él contiene a la Humanidad y su lucha contra el entorno amenazador, del que forma parte a su pesar, y únicamente percibirá su verdadera identidad en contraste con el Anticristo. Mediante su aniquilación, Él exorcizará su alma y la purificará de todo animismo: Igne Natura Renovatur Integra. La Naturaleza, mientras tanto, seguirá 'observando'.

martes 18 de agosto de 2009

Cosas que guardar en una caja pequeña

Aovillado en el sofá, borboneo todo el rato y me lamo las escamas. Aquí se está bien sólo los días impares y cuando voy al cine y el volumen es idóneo y proyec- tan 'Up' en sesión de madrugada. Aparte de eso, no hay mucho más que hacer y la literatura que me meto sufre de traductores tarados y en general se vuelve mierda. 'Robinson Crusoe' es 'Robin- són Crusoe' y así el libro se lee al revés y en tapa dura, de señorío que no es tal. Me falta Esa que sí Es como el beber, hay que reconocerlo, y también es verdad que devoro la pitanza que da gusto para sustituir sus abrazos porque, qué carajo, el sexo es otra cosa y casi siempre lo mato sin pudor a manotazos. Me da la impresión de que he encontrado un búnker y no voy a dejarlo ni cuerdo, ya que es el sitio que quiero y de normal me sopla metáforas tan malas que ni en mis peores tiempos. Hubiera sobrevivido cucaracha después de cualquier hecatombe, también es cierto; pero sin gracia, sin sardinas en lata y con treinta y pico huevos a punto de eclosionar una noche de verano por la calle al sol. Ahora me dedicaré a guardar la bicha en una pequeña caja, así muy cursi todo con lacito y alcanfor, para el miocardio. Me he entregado a discreción, lo veo bien claro.

jueves 13 de agosto de 2009

Nene


He matado a mi madre. Su sangre se está secando sobre la tarima flotante y tiene forma de Rorschach, de mancha de test de Rorschach, quiero decir. Creo que es un ciervo o un alce pero no lo veo nada claro, no sé qué pensar. He esemesado a mi novia para que me ayude a descifrar el juego, la última broma de mi sufrida madre, cuyo cadáver yace debajo de la cama junto a un par de calcetines usados y un pequeño montón de cenizas depositadas por la corriente. Cierra la ventana, que te va a dar un aire que lo dicen siempre los médicos en la tele, me advierte, pero yo ya no quiero escucharla con la lengua fuera que se atraganta. Un ciervo, definitivamente es un ciervo. Llaman a la puerta.

martes 11 de agosto de 2009

Terror


Me he perdido camino del origen de la vida y corro el peligro de volverme un funcionario con pretensiones de artista. Eso de buscar el mito en el recuerdo y masturbarme con la visión de mi pasado en un futuro hipotético. Que no, que yo siempre he estado aquí y lo sé de buena tinta y no nece- sito más, ni trascender siquiera. Y como lo sé también te puedo decir que existo y nunca dejaré de hacerlo. Dímelo, por favor, dime algo así como "existes y nunca dejarás de hacerlo". Porque yo no estoy hecho para ese vacío, para extinguirme como si fuese una mierda sideral, un animalejo animalejo. Yo soy casi un dios y lo sabes, y no me dejes solo porque la razón me ha hecho digno y tengo un lugar más allá y qué carajo, en realidad me quiero en los libros para que los nenes se caguen en mis heces, soy un señor especial que escribe. Soy escritor. Soy escritor y no moriré nunca. Acompáñame mientras trasciendo y tomemos Cacaolat a deshoras como los hombres sabios que me lo merezco y hace frío si no. ¿Me quieres?, tengo mucho amor que dar, vamos a hacer un nene que viva por mí. ¿Por qué me dejas solo ahora con mi coño rasurado? Vamos a hacer un nene.

jueves 6 de agosto de 2009

Calma


Entra Bucea en tu líquido amniótico Qué se siente lo recuerdas Fue un sueño de esos de baba afuera y ardor de estómago los ojos de sangre púrpura a las siete de la mañana Qué Los días se amontonaban y el anterior tiraba del posterior y el posterior del anterior y así sucesivamente en un bucle demencial que daba la vuelta y terminaba fagocitándose en tu boca Te dolía la cabeza y el sol calentaba el agua negra del lago tranquilo Quién Estoy hablando de ti o de mí o de ellos no lo sé Más vale renunciar a todo pensamiento por el momento porque esta jodida obsesión me está dejando mal cuerpo y qué calor Bien Además el hambre apremia y cuando apremia el hambre me olvido de todo y salgo del cuarto Arroz o pasta tampoco pido mucho La filosofía se va de madre delante del plato duralex o es de plástico Humea el tomate supura el huevo mojo el pan Voy camino de la idiocia en cada bocado se está bien Dónde En cualquier sitio menos ahí fuera lleno de realidad

viernes 5 de junio de 2009

Hussein

Tengo muy poco que decir a mi edad, cuando la mayoría del tiempo lo paso acá, allá y acullá con las manos en los bolsillos y la risa floja. No iba a quedarme aquí rumiante, para contar parte de mi vida como si alcanzara a describirme. Puedo sobrellevar mi astigmatismo, después todo, y estoy intentando prender la luz en la sexta acepción del verbo, poner esto de blanco o gris azul, porque mi blog va de luto desde hace un cacho bien largo y es imposible transgredir tanta afectación si no. Por hoy nada más, ya decía al principio que no tenía mucho que contar, sólo pedir que se acabe la campaña esta del siete jota, que siempre ha sido mejor de pedir que de robar, que se vayan todos a la Eurocámara y que alguien los encierre allí dentro, y que luego prenda una mecha en la sexta acepción del verbo. Me gustaría verlos deflagrar en sus butacas, qué espectáculo, qué belleza, qué diría Barack Obama de esta piara de políticos que tenemos en España si bajara la cabeza. Mierda, al final van a tenerme aquí hablando de cosas sosiales. Hoy me emborracho fijo de felicidad.

lunes 1 de junio de 2009

Te quiero aquí a la voz de ya

Vino vestida de blanco. Parecíamos abocados a jugar una partida interminable de backgammon, como en 'Perdidos', pero retiré todas mis piezas antes de comenzar, me di por vencido por aquello de firmar la paz o como poco un buen armisticio. "Te quiero aquí a la voz de ya", le dije, y solté mis huevos sobre el tablero. Después de todo, me he dado cuenta de eso y de esto otro: son varios años de tontunas, de ego creciente y mal encarado, de oscuridad autoimpuesta y altiva, un sindiós. Parte de razón tengo, pero tanta letra herida me está cambiando, y lo que antes era sinrazón cobra cierto sentido. El tú no me llamas pues yo no te llamo y así se había convertido en un cuento de nunca acabar de pipa repipa de juego de niños; partía de la infantilidad y el prejuicio, qué caray. Y coño, somos amigos, vamos a dejarnos de hostias, que luego tú por mí por él y la casa sin barrer y los días negros. No es así, que nos queremos. Luego vuelvo aquí para soltar estupideces con cara de barba rubia y la lengua de esparto. Me plagio. Reviso a dos metros bajo qué y todos están esperando; siguen ahí, existen, me alegro, cómo me alegro de ver a Claire. Me llega 'Caldo' y me leo, me releo y me veo bien, todo correcto, aunque me hubiera quitado algo de acá y allá pero todo me parece correcto. Y los dibujicos me parecen más que correctos, pluscuamperfectos, y le dan enjundia al material, y el fanzine se abre de abajo arriba y qué gusto verme ahí entre tanto titán, madre mía, se me erizan los pelillos de la nariz y me crecen gardenias en las orejas, el culo en pompa ya. No tengo ninguna frase brillante para terminar. Diré algo así como que me duele la cabeza o tengo que estudiar. Tanto da, hace sol y se ha salvado el Sporting.

La imagen pertenece a Irena Zablotska.

miércoles 20 de mayo de 2009

Pinopuente

Me dice Carmen que soy un hijoputa con los coños, y no le falta razón en el fondo, aunque me trate de hace poco y no conozca mis mierdas, cuando era un pagafantas y las tías me molían los cojones para desayunarse. Me cago en ella y paso a otro tema, porque es siempre lo mismo y ya estoy hasta la verga de feminismos de pega. Ahora que soy apetecible me lloran, me buscan y cuando soy honesto me censuran. Pues miren, que vayan pasando una a una porque me pica el escroto, y que qué pena que los primeros polvos sean tan malos y haya que aguantar haciendo el pinopuente un cacho. Que no, mejor solo y contento y follando con estilo. Me caía bien aquella hembra que no pedía más, que exigía un buen lenguetazo entre pierna y pierna y 30 ó 40 minutos de sacudidas desnortadas. Tal vez vuelva a llamarla. Y todo esto a cuenta de ser sincero y no marear la perdiz y no joderles la vida, ya ven. El mundo al revés en cada conato. Miro el Facebook: la típica payasa con ínfulas de artista piensa en la Tierra, o en la paz, o en la pobreza, o en la esencia de su música de palo, que va del palo la tipa, no me jodan, que mañana grabará un tema en el estudio de papá. Y hojeo el libro de Lardín, y todo lo demás me parece tan insustancial que a ratos me siento el penúltimo hombre cuerdo. Y todo así.